lunes, 3 de agosto de 2009

Amor de dos mundos

Primera parte de la novela que estoy escribiendo. Disfrutenla


AMOR DE DOS MUNDOS 
  
  
Hace muchos años, no se sabe con certeza cuantos, surgió una
leyenda, que hasta la fecha se sigue contando por el gran impacto que tuvo en los mundos donde chocaban. Esta es la historia acerca del amor de dos jóvenes cuyas vidas eran muy distintas. Esta es la historia de Draken y Scarlett. 
Todo comenzó en una habitación pequeña y oscura donde solamente se podía ver la silueta de tres personas, de repente se escucha el llanto de un niño, un recién nacido que es entregado a los brazos de su madre, una mujer muy bella de largos cabellos castaños, sus bellos ojos azules, vidriosos ahora por las lagrimas que derramo de felicidad, lo recibió con el amor tan grande y puro que solo una madre puede dar. No puedo decir lo mismo de su padre, el dueño de un feudo, un rey, un hombre cuya mirada podía paralizar al más valiente de los hombres, una persona que despedía un aura oscura, llena de maldad, su nombre es impronunciable. Lo más horrible de este hombre era la frialdad que tenia hacia los demás, incluso hacia la mujer que amaba y su hijo. La tercera era una jovencita que había ayudado a la mujer a parir a su hijo, una jovencita muy hermosa de cabellos largos y rubios, su cara era una blanca bola de nieve y sus manos eran tan delicadas como la seda. 
Mi señor, felicidades por su hijo, es un barón y uno muy bonito. Dijo la joven con un tono algo alegre. El padre quien era un hombre alto, blanco, de largos cabellos negros, la miro con sus penetrantes ojos amarillentos llenos de odio y enfurecido golpeo a la joven y grito, ese no es mi hijo, yo no puedo haberme involucrado con ella, esto no es posible. La jovencita salió corriendo con su cara envuelta en lágrimas. De repente se escucho la voz de la mujer que acababa de dar a luz, se escuchaba algo cansada aunque era mas que eso, la mujer estaba muriendo. La mujer tomo al niño en sus manos y lo levanto hacia el hombre. Por favor llévatelo contigo ya que yo estoy muriendo, necesito que el siga viviendo ya que es la prueba de que en algún momento me amaste. Dijo la mujer empapada en sus lágrimas. Acaso te has vuelto loca, grito el hombre, ese niño jamás sobrevivirá conmigo, ¿sabes que le pueden hacer las personas de mi mundo? No lo creo, dijo el hombre con un tono un poco melancólico. 
Lo se, se que será difícil, pero es mas fácil que encaje en tu mundo a que encaje aquí, en el mundo de los humanos, por favor, si me amas llévatelo y cuida de el. Dijo la mujer con las últimas fuerzas que le quedaban. 
 Entonces el hombre levanto al niño, lo tomo en sus brazos y lo abrazo. 
Lo llevare conmigo, lo educare y tratare de ayudarlo lo mas que pueda pero no creo que sobreviva. Dijo el hombre con un tono de voz frío. Gracias fue la ultima palabra que pronuncio la mujer y sus manos cayeron rápidamente, estaba muerta. Entonces aquel hombre tan frío y tan cruel por primera vez en toda su vida, derramo lágrimas de compasión y de amor por alguien mientras gritaba. ¡Stella! ¡Porque! No te vayas decía el hombre desesperado y con lágrimas en los ojos. ¿Por qué me siento así? Se supone que yo no sentía nada por ella, nadie jamás debe enterarse de esto. Dijo el hombre algo perturbado. Bueno niño, aunque no lo acepte tu eres mi hijo, mi heredero y eres todo lo que me queda en este mundo para poder recordar a Stella, escúchame bien, te criare lo mejor que puedo pero eso no te asegura que vivirás, debes ser fuerte. 
Diecisiete años pasaron en un abrir y cerrar de ojos, se fueron desatando guerras tras guerras, un reino tras otro era destruido, vuelto a construir y destruido nuevamente, algunos reyes eran derrocados, otros ampliaban su poder mediante la milicia, era una época muy cruel y difícil, y en uno de estos feudos se desarrolla nuestra historia, un feudo que recién se estaba reconstruyendo después de su ultima guerra, donde el rey había conseguido nuevas tierras a su disposición. 
Era una noche muy clara iluminada por la luna y a lo lejos se veía un campo quemado y se lograban apreciar las figuras de once personas. Un joven armado solo con una espada se estaba enfrentando a diez hombres, caballeros de un reino cercano, ellos tenían espadas y armaduras muy resistentes y pensaban que ya tenían la pelea ganada por ser más y se mofaban del pobre joven que estaba solo. 
A que has venido a este lugar forastero, estos territorios le pertenecen a nuestro rey, dijo uno de los caballeros. 
Eso no me importa, mejor aléjate y déjame en paz sino quieres morir estupido. Ves todos los cuerpos que están tirados a mi alrededor, todos ellos me enfrentaron y los mate, fueron de mucha ayuda ya que tenia mucha hambre de tanto viajar. Dijo el joven con una voz penetrante y fría. 
¿Hambre? ¿Qué quieres decir con eso? Dijo el caballero asustado. 
 Me refiero a que yo no soy un humano como tu ¡por la osadía de retarme morirás! Dijo el joven mientras mostraba sus colmillos y sus ojos tomaban un color amarillento. 
 ¡Corran! Grito el caballero, pero ya era demasiado tarde, el joven se lanzo encima del caballero, le quito el casco y mordió su cuello, los compañeros de aquel hombre solo podía ver como la sangre de su amigo era absorbía y escurría por la boca de aquel vampiro, los demás hombres no podían correr, estaban paralizados del miedo, entonces el joven se acerco a ellos. 
 Tienen suerte saben, ya estoy satisfecho de sangre, así que no me los comeré. La cara de los caballeros mostró un poco de alivio.
Simplemente los matare con mi espada dijo el vampiro y se lanzo contra los hombres que quedaban y los mato de una forma cruel y dolorosa. La pelea había terminado, pero el joven sabia que se había tardado demasiado y faltaban pocas horas para que amaneciera, era necesario que regresara a su castillo pero su preocupación era que talvez no le daría tiempo de llegar, así que corrió hacia el pueblo que estaba cerca de su castillo, de repente mientras corría, el vio a una jovencita salir de la casa de una señora, una joven muy bella de largos cabellos rubios, sus cabellos parecían hilos dorados, su piel era blanca como la nieve y sus ojos eran verdes como el jade, unos ojos que al mirar podías perderte en su belleza. El no pudo evitar mirarla, la jovencita paso caminando junto a el, quien la miro perplejo y asombrado por su incomparable belleza. El joven no sabia que pasaba, no sabia porque había sentido una sensación extraña al verla pero no tubo mucho tiempo de pensar ya que debía apresurarse, al llegar a su castillo, entro a su ataúd y espero por la próxima caída del sol. Una vez que la noche cayo sobre todo el reino, el joven se quedo sentado en una mesa, con una copa en la mano, la copa parecía tener vino pero en realidad era sangre de la noche anterior, sangre que el joven guardo de sus victimas, mientras movía la copa en su mano, no se dio cuenta de que su padre venia hacia donde el estaba. 
 Draken que te sucede pregunto su padre. Nada padre, estoy bien, bueno la verdad no me encuentro bien. Dijo Draken. 
Que te sucede Draken, dime. Dijo su padre. 
 Pues veras padre, ayer cuando regresaba al castillo vi a una jovencita muy hermosa y no pude evitar mirarla, es mas, sino fuera porque se que soy un vampiro, podría jurar que sentí que mi corazón latió cuando ella paso a mi lado. Dijo draken con algo de desconcierto en sus ojos. 
 ¿Dices que tu corazón latió? Dijo su padre con algo de asombro en sus ojos, temí que esto pasara, murmuro el hombre. 
¿A que te refieres padre? Dijo draken algo molesto. Nada, olvídalo draken, no tiene importancia, cuando llegue el momento adecuado te lo diré. 
 Draken no sabia a que se refería su padre, el no se imagina que lo que su padre tenia que decirle cambiara la forma en que ve el mundo. Esa noche Draken salio del castillo para recorrer las calles del pueblo, de repente escucho un gran alboroto proveniente de una casa algo retirada de la zona residencial, una casa que en apariencia estaba abandonada, las paredes estaban desgastadas y parecían a punto de caer el se acerco a la ventana donde para observar lo que hay sucedía y para su sorpresa se estaba practicando el bautizo negro, un joven alto vestido con una capucha a quien no se le veía la cara, sostenía una cruz al revés, mientras otro con un cuchillo le abría el estomago a un cordero y tiraba la sangre encima a una pareja que tenia actos carnales en el suelo, todo esto frente a un altar, que era una jovencita desnuda de largos cabellos negros como la noche misma, una cara blanca como la pluma mas hermosa de una gaviota, alta, con una cara tan fina como la porcelana, sus ojos verdes parecían incitar a hacer el amor con ella, había mas jóvenes dentro de la casa, mientras los demás hacían cosas mal vistas por los cardenales, ellos recitaban las oraciones de otras religiones al revés, mientras el líder de todos ellos les tiraba una especie de agua negra encima. Draken no sabia que hacer, el ver tanta sangre lo éxito y conmociono, no podía creer que hubiera humanos a quienes les gustara la sangre, así que el decidió entrar para ver todo mas de cerca, en cuanto entro, todos voltearon a verlo, un joven de largo cabello negro, alto, de piel tan blanca como una hoja de papel, con una cara tan perfecta que parecia que un escultor la había tallado solo para el, con unos ojos amarillentos que parecían penetrar en tu alma había entrado al lugar. Los jóvenes al verlo se dieron cuenta de que el no era humano como ellos, el líder se le acerco y lo miro a los ojos, al ver sus ojos amarillentos como la luna se inclino y le beso los pies, mientras decía, mi amo, mi dios, al fin has llegado para gobernarnos, o gran lucifer, guíanos y llévanos por el sendero que transitas, decía el joven. Draken solamente sonrió y miro la cara del joven, yo no soy ese de quien has hablado, pero te puedo asegurar que soy superior, mi nombre… es Draken, si querías un líder que es de otro mundo, aquí estoy, si quieres que te guié por mi sendero, lo haré, pero debes jurarme lealtad, dijo Draken mientras hablaba para todos en esa habitación. 
 Todos se inclinaron hacia Draken mientras le decían que juraban lealtad. De repente Draken se acerco a la jovencita que estaba desnuda, tomo sus manos y la ayudo a ponerse de pie, luego puso sus manos en las costillas de la chica, las subió lentamente mientras olía su cuello como si estuviera oliendo un vino, toco sus pechos, siguió subiendo hasta tocar sus mejillas y ahí se detuvo, mientras seguía oliendo su cuello y poco a poco subía su mirada hasta quedar viéndose fijamente. ¿Tú también quieres ir por el sendero que recorro? Le pregunto a la joven, quien acertó con la cabeza. Entonces Draken volvió a oler su cuello por unos momentos mas y lo mordió, empezó a absorber su sangre y comenzó a alimentarse, los jóvenes no se asustaban, al contrario se animaban, este acto tan grotesco parecía excitarlos, las jovencitas gemían como si estuvieran en celo, mientras los hombres boquiabiertos miraban a Draken como tocaba y comía de la joven, cuando la joven ya no tuvo mas sangre, el la deposito en el suelo. ¿Alguien más quiere unirse a mi sendero? Grito Draken. Una joven se acerco a el y lo miro a los ojos, la joven era algo pequeña, sus cabellos eran rubios como pepitas de oro, sus ojos grises daban la ilusión de que coqueteaba con uno, su piel era tan blanca como el lomo de un armiño y su voz tan hermosa como el canto de un ruiseñor, ella se acerco mas, hasta tocar el pecho de Draken con el suyo, entonces la joven se desprendió de su vestido y abrazo a Draken. Tómame, llevadme por el sendero en el que llevaste a esa joven, yo también quiero ser parte de ti, dijo la joven mientras sonreía y miraba fijamente al vampiro. Entonces el sonrió y la tomo entre sus brazos mientras encajaba sus dientes en su cuello, la jovencita gemía del dolor pero esto parecía gustarle, su sangre le escurría por los hombros y la espalda y caía al suelo formando un pequeño charco, en donde los jóvenes que estaban en el suelo desnudos se revolcaron en un momento de pasión y deseo de sangre sin control, cuando la chica no tenia mas sangre el vampiro la soltó y la dejo caer en el suelo, entonces camino hacia la salida, cuando ya estaba en la puerta voltio hacia donde estaban todos y los miro. Si en verdad quieren adorarme como un dios, háganlo, yo no les puedo decir que les haré caso, soy un vampiro, yo no soy su dios y amo lucifer pero con certeza puedo decir que soy superior, dijo el vampiro mientras se volteaba de nuevo a la puerta y abandonaba el lugar con una cara de satisfacción. Los jóvenes quedaron perplejos ante la presencia de Draken, estaban tan atónitos que no podían hacer nada, no pudieron abandonar ese lugar para seguirlo, así que solo comenzaron sus oraciones nuevamente, con la esperanza de que aquel ser, volviera a ellos para llevarlos a su mundo prometido. Hacia el infierno que ellos habían aceptado como cielo.

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