lunes, 2 de noviembre de 2009

Un sueño

Que es un sueño sino un ideal a seguir, una idea que surge de nuestro ser con el afán de complacer una necesidad.
Una obsesión de seguir adelante sin importar que, un sueño más que nada es una excusa para seguir.
Aun así, que hermosos son los sueños, que hermoso es soñar con algo que puede pasar, soñar con algo que te hace feliz, estar junto a alguien, tener algo, ser alguien, que hermosos sueños son.
Algunos son fáciles de conseguir, pero otros están por encima de nosotros, están tan arriba en el cielo como nubes flotando, esperando ser alcanzados, pero oh sorpresa, cuando al fin los alcanzas, estos se hacen humo sin que uno pueda hacer algo, en un abrir y cerrar de ojos vuelves a la realidad.
Mi obsesión, mi querida compulsión, mi hermoso sueño, inalcanzable hasta el sol de hoy, si tan solo mi vida me alcanzara para poder obtenerte… pero no, maldita realidad nefasta que se aferra en destrozarme, en tirarme y tratar de robarme mi ideal.
Si mi vida no basta, entonces robare otras vidas para alargar la mía, reencarnare las veces que sean necesarias para lograr mi sueño.
Oh mi hermosa obsesión, ¿Por qué te anhelo tanto como para condenarme? ¿Es que acaso por el afán de conseguir un sueño, no somos capases de sentir temor al castigo, a la miseria?
Por ti mi hermoso sueño, me condenaría una y otra ves, que el cielo se parta y me caiga encima, que el fuego me consuma, que el agua me sofoque, no me importa nada mas que obtenerte, aunque sea de manera prohibida, solo quiero tenerte a mi lado, oh mi sueño adorado.
Mi sueño, tu eres más una obligación que un ideal, me siento obligado a conseguirte, te necesito para llenarme por completo.
Me río del reproche, sonrío ante el miedo, ¡Asesíname si ese es tu deseo destino! Pero ni aun así, harás que mi sed se sacie, que deje de perseguir mi sueño, porque yo soy… un cazador de sueños.

Vale tanto la pena condenarme por ti, mi sueño. No eres algo vano, eres algo que todo el mundo desea, quiero poseerte todo y se que te tendré, no importa en que vida lo logre… te tendré. 

Inspirado en la  novela de Fausto I